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Aviso a los vivos sobre la muerte que los gobierna y la oportunidad de deshacerse de ella Raoul Vaneigem

Aviso a los vivos sobre la muerte que los gobierna y la oportunidad de deshacerse de ella

Raoul Vaneigem

Published 2002
ISBN : 9788493287313
219 pages
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 About the Book 

Tierradenadie ediciones abre su colección de estudios sobre la sociedad contemporánea con este texto de Raoul Vaneigem al considerarlo uno de los más emblemáticos de entre cuantos se han dedicado a un tipo de análisis orientado a la crítica y a la acción (a la generación de efectos de distanciamiento y disidencia): una elaboración plenamente original que, en su desarrollo, evita caer en reducciones economicistas o en sectarismos de escuela, y que invita (en presente y de manera gozosa) a la transformación continua del mundo. El mundo de la economía y de la economización de la vida (el mundo de la supervivencia, el mundo de la muerte) está podrido y, pese a lo que sus profetas pretenden, es ahora más posible que nunca acabar con él y dar forma a una organización de las relaciones sociales en la que la primacía de la vida y del goce (de la libertad constituyente, de la autogestión generalizada) sea la única norma.El Aviso a los vivos sobre la muerte que los gobierna y la oportunidad de deshacerse de ella es un texto que hace confluir las ciencias y las artes en una mirada común que no es sólo una mirada desde y para el conocimiento sino una perspectiva de vida que, por serlo, se hace más rica y variada y que, además, se desarrolla como alternativa a otras formas tradicionales de la crítica.El Aviso a los vivos…, se sitúa en una posición arriesgada: alejado de las tradiciones interpretativas más conocidas de la historia del pensamiento y apostada en una tradición ajena a las formas dominantes de análisis, esta obra enfrenta la totalidad de los problemas sociales (de la pedagogía a la medicina, de la organización social al espectáculo cultural, sin olvidar una reinterpretación completa de la historia humana) con la intención de propiciar un cambio que haga verdaderamente humanas las relaciones sociales. Se trata, ciertamente, de un libro cuya lectura que no puede ser simple, pero la escritura en la que se apoya está construida de tal forma que permite el acceso a individuos de muy diversa procedencia, a los que propone formas de cooperación social claramente diferentes de las conocidas.Con la publicación de este libro en castellano, tierradenadie ediciones, pretende contribuir a la transmisión de un pensamiento cuya actualidad, más allá de las modas o los intereses coyunturales, es manifiesta.Raoul Vaneigem podría pasar por ser un autor anómalo, especializado en nadar contra la corriente. En realidad, sin embargo, se trata de otra cosa: Vaneigem sólo nada contra-corriente porque la corriente que recorre es una bien distinta, que comparte con la que el transcurso de los días nos presenta el caudal y el curso, pero que discurre en un sentido inverso al de aquella: no hacia la desembocadura y la muerte sino hacia las fuentes y el resurgir continuo de la vida. Una corriente que no busca situarse por encima de nadie sino, precisamente, que nadie pueda situarse por encima: un mundo de amos, pero sin esclavos. Así, mientras que otros han apostado por lanzarse a la corriente de la promoción personal y por la construcción espectacular de una imagen de marca que les permitiese medrar de manera adecuada, Vaneigem ha optado por el rechazo de la promoción en nombre del tiempo y del goce, por el rechazo de la supervivencia y del universo mercantil en nombre de la gratuidad, de la exuberancia y de la relación simbiótica con una realidad entendida como manifestación continua de la vida.Conviene, con todo, no contribuir a mitificar lo que no puede ni quiere ser mitificado. Vaneigem no es un “alma pura”, ni la suya puede ser incluida en un catálogo de “vidas de santos”: la vida sólo puede ser vivida en las condiciones en que ello se hace posible, y por eso, en las sociedades en las que domina el espectáculo y la mercancía, sólo puede materializarse como supervivencia. Vaneigem no sólo lo sabe, sino que ha distinguido claramente, entre sus propios textos, aquellos que corresponderían a un propósito de “investigación radical” y aquellos otros que, cargados de erudición (algunos incluso firmados con seudónimo: y esa es una más de las cosas que le separan de Debord, que en el Panegírico se vanagloriaba de no haber utilizado nunca ese recurso), responden a un impulso que podríamos llamar, en sentido amplio, “alimenticio”. Hay, aún así, una enorme diferencia entre sobrevivir cómodamente en los espacios que no pueden ser suprimidos por mera exigencia biológica y hacerlo en una continua búsqueda del intersticio por el que ese espacio biológico se torne potencia germinal, rizomática proliferación de raíces-palanca capaces de hacer saltar la superficie plana de la vida aparente. El texto que tenemos entre las manos lo señala claramente: “por muy obligado que pueda estar a trabajar para sobrevivir y, del mismo modo, a reaccionar violentamente para defenderme, no se conseguirá que esté de acuerdo ni con la virtud del trabajo ni con la legitimidad del talión.”Nacido en Lessines (Hainaut, Bélgica) en 1934, Vaneigem estudió filología romana en la Universidad libre de Bruselas, y allí se licenció en 1956 con una memoria sobre Lautréamont (que sólo fue aceptada después de que fuesen “censurados” los “excesos” que contenía). Profesor (1956-1964) de la “École normale” de Nivelles (posteriormente lo sería en otros centros y trabajaría como redactor para diversas publicaciones), en 1961 entra en contacto con Kottany, Bernstein, Debord, y se integra en la Internacional Situacionista (I.S.), colaborando en su revista e iniciando, con Trivialidades de base, una actividad teórica y crítica que “nunca ha dejado de atribuirse como tarea única el aniquilamiento de la organización social de supervivencia a favor de la autogestión generalizada” (palabras del propio Vaneigem acerca de la Internacional Situacionista en su “brindis a los obreros revolucionarios”, de 1972 –entre las páginas 291 y 295 de la edición castellana del Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, Barcelona, Anagrama, 1977-).Tanto como La sociedad del espectáculo de Debord, el Tratado del saber vivir se convirtió pronto en uno de los elementos teórico-políticos que articularon la mirada del 68 parisino, y Vaneigem pasó a ser uno de los principales inspiradores de una corriente que, rompiendo con los moldes escleróticos del pensamiento y de la acción de los partidos y grupos de la izquierda proletaria, ponía en primer término la necesidad de componer una nueva forma de vida, alejada de la espectacular primacía de lo económico (y ello en todos los sentidos: primacía del plusvalor para el capital, pero también primacía de la reivindicación económica y del pensar económico entre los diversos partidos obreros) que, poniendo la atención prioritaria en las necesidades de una vida no sometida a constricciones sistémicas, permitiera el desarrollo libre de la individualidad y, con él, la organización de una forma de cooperación social sustentada en la autonomía y en la autogestión generalizada: priorizar la vida y la necesidad de acabar con las formas en que se articula la supervivencia, pues, como revolución auténtica y, además, como única revolución en sentido pleno, como afirmación de la autonomia y la libertad contra todas las formas de la mediación. En 1970 (un par de años antes de su disolución) Vaneigem abandona la I.S., pero no lo hace como una rendición sino, precisamente, en calidad de reafirmación de la validez y de la actualidad del mismo impulso revolucionario. Así, mientras otros protagonistas de la radicalidad de los años 60 se entregan a la derrota o se reintegran, de una manera más o menos consciente, en el espectáculo, Vaneigem apuesta por la continuación del mismo proyecto de vida y de pensamiento: no sólo porque se niegue sistemáticamente a convertirse en un personaje en el mundillo mediático (lo cual, por sí sólo, podría ser pura anécdota), sino porque sus escritos, a partir de ese momento, se enfrentan a la tarea de mostrar (mientras otros se empeñan en sobrevivir en la derrota) hasta qué punto el mundo de la economía se desploma provocando en su caída la de los miedos y las prohibiciones que sometían la vida a los imperativos de la producción de plusvalor.Así, el Aviso a los vivos insiste en las mismas línea de pensamiento que, después de la I.S., Vaneigem avanzó en El libro de los placeres (1979) en un tono marcadamente polémico y plagado de referencias críticas al activismo proletario que en la década de los setenta fuera recorrido por los sectores más radicales del izquierdismo. En realidad, podría decirse que el Aviso a los vivos es una sistematización de lo que El libro de los placeres planteaba desde la urgencia de la implicación en las luchas en curso y en el marco de las polémicas que en ella se abrían con una singular virulencia.